Dos años después, existen tres tipos de memorias en la mente de los gallegos sobre el Prestige. El primero es una memoria de pena y tristeza. Las imágenes de aves cubiertos de petroleo y peces muertos en la playa no pueden escapar las mentes de la gente. Todavía se puede ver el daño incalculable que sufrió el medioambiente en la región. Otro tipo de memoria es uno de orgullo. Los gallegos se enorgullecen de su reacción inmediata para ayudar a limpiar la costa. Habia mucha solidaridad dentro de Galicia y en toda España. El movimiento de “Nunca Mais” atrajo a mucha gente a la capital de Galicia, Santiago de Compostela, para protestar las reglas que “permitía” el naufragio.
Pero la memoria tal vez más importante que permanece después del naufragio es uno de desconfianza. Hay una creencia muy común que la industria, el gobierno y la comunidad internacional no hicieron todo lo que pudieran para prevenir el desastre. Además, la gente no cree que el gobierno hiciera todo que pudiera en limpiarlo. Manuel Fraga, el lider del gobierno gallego, y el ministro del medioambiente, tomaron unas vacaciones solamente unos días después del naufragio, dejando unos de sus responsabilidades en las manos de otras personas. Aunque el gobierno ha cambiado desde el naufragio, la gente todavía cree y teme que otro “Prestige” pueda ocurrir mañana.
Las raíces de este sentimiento de desconfianza tiene mucho que ver con el hecho de qué no hay una entidad claramente culpable deldesastre. La pregunta sobre quién tiene la culpa para el Prestige todavía se plantea hoy día. Algunos le culpan al gobierno Español para su plan desastroso de remolcar el Prestige al centro de Océano. Cuando el Prestige empezó a hundirse, solamente estaba cuatro millas de la costa, y es posible que el desastre pudiera ser previnido si el gobierno permitia que el buque conduciera al puerto. Otra gente echa la culpa al capitán del Prestige, Apostolus Maguras, por su negligencía en la tormenta.
El capitán del Prestige, Apostolus Maguras, con dos policías españoles después del naufragio.
Pero el problema es que en realidad no se puede echar la culpa a un sólo partido. De verdad, la comunidad internacional tiene la culpa por el desastre del Prestige. El Prestige era un barco muy viejo, con tecnología obsoleta. Estaba inseguro y no debia ser permitido a navegar los mares. Las leyes internacionales sobre los buques no son bastante estrictas, y permiten los buques peligrosos y viejos atravesar los océanos. Otro problema es que no hay ningún elemento de responsabilidad en la industria de los petroleros. Los propietarios del Prestige son una familia griega que poseía el barco a través de una compañía en Liberia. El buque estaba registrada en las Bahamas, con un capitán griego y un equipo de trabajadores filipinos. Hay dos razónes por esta red confusa de gente y naciones. El primero es para evitar los impuestos. Con el registro en las Bahamas, la familia que poseia el Prestige no tenia que pagar los impuestos. Conocido como una “bandera de conveniencia”, esa situación permite a los dueños de los petroleros evitar otra cosa también: la responsibilidad. En los desastres como el Prestige, las banderas de conveniencia ayudan a los dueños escapar el castigo internacional y la necesidad de pagar los costos del naufragio. Para mucha gente, esa situación es algo criminal, y algo que requiere un cambio. Hoy día, hay más de 150 barcos muy similares al Prestige en los océanos, buques viejos e inseguros de banderas de conveniencia. Si las leyes no cambian, las pesadillas de los gallegos pueden ser realizadas, y otro Prestige puede ocurrir.
Bibliografía:
The Prestige Catastrophe “www.panda.org” World Wildlife Fund. November 2002.
< http://www.panda.org/news_facts/crisis/spain_oil_spill/index.cfm>
“Spreading: The Prestige Oil Spill" The Economist 5 de diciembre 2002
Pablo Ordaz. “El fantasma del 'Prestige' sigue vivo en Galicia” El Pais 13 de noviembre 2004
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